Siempre que nacemos
Dios da a luz
en este mundo donde la materia
de nuestro cuerpo nos ciega,
completamente, la espiritualidad.
Donde la mente
nos manipula como el Diablo
que te aliena de poder y de riqueza,
si adietando a tu alma
te mantienes superficial.
El libre albedrìo
es un recreo que prolongamos
en nuestra forma de obrar,
y donde hay abuso vemos comida
que alimenta una obsesiòn de superioridad.
